El pasado mes de noviembre realicé un viaje a la ciudad de Salta, capital de la provincia homónima al norte de la República de Argentina, donde pasó sus últimos años de vida el llanero guariqueño Domingo López Matute, quien sirvió en el ejercito libertador de Bolívar al mando de un batallón de caballería compuesto por 170 llaneros venezolanos. Este hombre decide desertar en Bolivia motivado en el trato racista de los oficiales europeos y el retraso en sus ascensos militares, huyendo hacia la ciudad de Salta en compañía de su fiel batallón. Historia narrada en la novela póstuma de mi padre, José León Tapia Contreras, llamada “Muerte al Amanecer”.
El motivo de mi viaje fue completar el deseo no cumplido de mi padre de conocer la ciudad de Salta, donde reside su amigo el profesor, licenciado en letras y especialista en lingüística Rafael Fabián Gutiérrez, a quien conoció gracias a la magia silenciosa de Internet. Fue su colaborador en la parte final de la investigación histórica concerniente a la novela y prologuista de la misma, sin embargo nunca pudieron estrechar sus manos ya que la muerte sorprendió a José León Tapia Contreras antes de que se diera el ansiado encuentro.
Cuando le comenté al profesor Gutiérrez mi intención de viajar a conocerlo se mostro emocionado con la idea y decidió realizar un acto en homenaje a la memoria de mi padre, comprometiéndome a realizar una semblanza de su vida y obra, lo cual constituyó un gran compromiso personal y familiar, sin embargo acepte sin pensarlo dos veces. Así pues el 18 de noviembre a las 19:30 horas en el Salón Auditórium del Complejo de Bibliotecas y Archivos de la Provincia, moderado por la bella profesora Patricia de Gutiérrez, esposa de Rafael, se dio inicio al homenaje con mi humilde participación, la cual fue seguida por la intervención de la profesora de historia de la Universidad de Salta Eulalia Figueroa quien disertó sobre el papel en la historia local de Domingo López Matute, luego Rafael Gutiérrez relató la mágica historia que lo unió con José León Tapia Contreras, concluyendo el acto con la donación de su obra a diferentes bibliotecas locales.
De esta hermosa e inesperada manera cumplí con la memoria de mi padre obteniendo como recompensa la valiosa amistad de la maravillosa gente de Salta, con quienes estaré eternamente agradecido por las molestias tomadas y haberme permitido mostrarles un poco de la vida y obra de un venezolano maravilloso, para quien en Latinoamérica no existían fronteras.
Otro regalo inesperado fue descubrir una ciudad de ensueños, mezcla de arquitectura colonial con diversos estilos europeos, llena de hermosas plazas, iglesias, teatros y museos, con un gentilicio que ama profundamente su patrimonio histórico y que se sumerge en una intensa actividad cultural que se puede palpar en el aire de cada rincón urbano. Una vez que se pisan sus calles te das cuenta de inmediato porque la llaman Salta la linda.
José León Tapia González.
No hay comentarios:
Publicar un comentario